Vecinos organizados brindan meriendas y cenas con apoyo municipal y de colaboradores locales durante los días de mal tiempo.
La olla popular del barrio Recodo volvió a ponerse en marcha para asistir a las familias afectadas por las intensas lluvias registradas en la zona. La iniciativa es impulsada por vecinos que desde hace dos décadas trabajan de manera solidaria ante situaciones de emergencia. Durante los días de pronóstico de lluvia se están entregando meriendas para los niños y cenas para las familias.
Ricardo Sánchez, referente del espacio, explicó que el trabajo comunitario no es nuevo y que se sostiene principalmente por la colaboración de vecinos y amigos. De manera indirecta, señaló que desde hace aproximadamente 20 años participan en acciones solidarias cada vez que ocurren inundaciones u otras catástrofes climáticas, con el objetivo principal de garantizar un plato de comida. Actualmente, la tarea se ve facilitada por el acompañamiento del municipio, que aporta personal e insumos.
En declaraciones directas, Sánchez afirmó: “Nosotros sin recursos, con amigos y siempre colaboradores, venimos haciendo esto para darle un alivio a los vecinos”. También destacó que, además de la olla del barrio Recodo, otros grupos de la zona se encuentran trabajando, como los de la capilla y sectores cercanos a la costa, lo que demuestra un fuerte compromiso comunitario. Según expresó, la necesidad se hizo notar tras la inundación y motivó a una mayor unión entre los vecinos.
Por último, el referente remarcó la transparencia en el manejo de las donaciones y la confianza construida con la comunidad. Explicó que todo lo que llega se distribuye entre las familias y que los aportes externos se entregan directamente a los vecinos. Además, valoró el apoyo de colaboradores históricos del barrio y sostuvo que el deseo a futuro es que estas acciones no sean necesarias, reclamando soluciones estructurales como la limpieza de sumideros para evitar nuevas inundaciones.