El periodista Facundo Mendoza hizo una síntesis perfecta de quien fue el profe de teatro que lamentablemente perdió la vida en la jornada de hoy. Olivares fue uno de esos personajes que dejó una huella indeleble en la historia mercedeña.

En su cuenta de Facebook, Facu lo sintetiza

Se nos fue Carlitos, El Profe, Carlos Olivares. El ex Director de la Comedia Municipal. Y con él una gran camada de alumnos que formamos parte de sus obras. Llegó en 2005 con un sueño. Dirigió la comedia y consiguió valiosos lauros. Obras de teatro a sala llena en el Cervantes y hasta incluso en épocas de estrenos con doble función. Dueño de un carácter especial y muy exigente a la hora de volcar sus conocimientos de dirigir. No hacía falta estudiar con tanta profundidad las letras, él te decía que había que decir en la escena y te transformaba en un personaje. Ese personaje aprendí a usarlo en la conducción, en las animaciones y en los circuitos. Ese personaje creado me enseñó a romper barreras impensadas y a lograr cosas que tal vez siendo Facundo Mendoza no lo haría. Amigo de Lito Cruz, Leonor Manso, Antonio Grimau, Alfredo Alcón, entre otros grandes del teatro Argentino…. Se durmieron para siempre el «Polaquito» y el «Conventillo de la Paloma», seguro hoy después con esto «Mi Marido hoy no duerme en casa», no habrá risas con «Doña Flor y sus dos maridos», no habrá más triste final que «Nazareno Cruz y el lobo», «El Gauchito Gil» será por siempre eterno y «El Chavo del Ocho» apagará la luz de la Vecindad. No habrá nadie que emocione tanto como el «Diario de Ana Frank» o «Las manos de Euridice». Solo nos queda fumar en la vereda de la vida, destapar una fria y mirar el cielo como «Esperando La Carroza». Perdonen, tal vez algunos no entiendan el dialecto, pero me he recorrido algunas de las obras más exitosas dirigidas por Carlos en Mercedes. Cuando llegue la carroza, ese día nos reencontraremos para hacer las obras que quedaron pendientes y que son un anhelo para mi. Hacer del Mandinga en «Nazareno Cruz» y protagonizar «Boeing, Boeing». Hasta siempre Profe… es irreparable su partida.