Sé profesional y no te comas las uñas ;)

Con una mano en el corazon responde esta pregunta, ¿Seleccionarías a alguien que se come las uñas en una entrevista de trabajo? .

A igualdad de profesionalidad acreditada entre candidatos, tendemos a seleccionar y valorar más a los profesionales sin hábitos relacionados con la ansiedad, como morderse las uñas, o relacionados con las adicciones como el tabaquismo. La mala reputación profesional que confieren estos hábitos tiene que ver con la apariencia de falta de autocontrol, de la que hablaremos en otros artículos y, cómo no, con la imagen personal.

¿Estar nervioso en una entrevista de trabajo es positivo porque indica que estamos motivados? ¿O es negativo porque muestra que somos unos pardillos que no tenemos autocontrol? Me inclino por la primera interpretación, me resultan más auténticas las personas que no pueden disimular su entusiasmo o preocupación por algo, en este caso, superar un proceso de selección. Pero una cosa es mostrar pasión o inquietud profesional y otra mostrar nerviosismo mordiéndose las uñas o el pelo o jugueteando con un cigarro o el encendedor en las manos, en el caso de las personas fumadoras.

Para parecer profesional también tendrás que ser profesional en parecerlo, como recomiendan los grandes lideres. Es lo que hay porque la competencia es dura y cuando las cosas están igualadas, todos los detalles importan.

Toma tu vida profesional como algo personal, no significa que siempre debamos estar trabajando ni que no debamos separar los momentos de ocio y descanso de la vida laboral. Remarca que no podemos dejar de ser nosotros mismos cuando trabajamos y al revés, no podemos evitar que la vida profesional tenga influencia en la no profesional.

Nuestros comportamientos y hábitos siempre tienen una doble proyección profesional y no profesional, es inevitable. Por ejemplo, aplicamos nuestras habilidades sociales tanto en la oficina como en la discoteca; las competencias de planificación nos sirven para organizar las próximas vacaciones y también para mejorar nuestra productividad como profesionales; y nuestras “conductas nerviosas” y adictivas influyen de forma negativa en muchas contextos vitales. Por cierto, yo también me mordía las uñas y siempre andaba escondiendo las manos.

Morderse las uñas es uno de los hábitos más frecuentes conocidos como “tics” o “manías” que pueden perjudicarnos nuestra salud, estética y vida profesional. Quiero proponerte tres pasos para reducir o eliminar este hábito basados en la llamada “técnica de Inversión de hábito” elaborada por los psicólogos Azrin y Nunn (1987)*. Este procedimiento ha demostrado una alta eficacia en la eliminación total del hábito en un porcentaje muy elevado de los casos, éxito que suele mantenerse durante periodos superiores a un año según analizaron González y Ayensa en 2010 (pdf).

Si para ti no es un problema comerte las uñas, no sigas leyendo. Si por el contrario quieres abandonar definitivamente este hábito, estoy seguro de que estos consejos te serán muy útiles. Pero sigue leyendo y ten en cuenta estos detalles para aconsejar a tus amigos.

 

Tres pasos para dejar de comerte las uñas

1. Aprende a ser consciente de tu hábito

Registra por escrito las situaciones y actividades que estás llevando a cabo mientras te muerdes las uñas o padrastros a lo largo de todo el día durante al menos 7 días. Puedes utilizar un registro como éste.

Registro del hábito de comerte las uñas

Una vez tengas identificadas los lugares, situaciones y actividades en las que te comes las uñas (hablando con alguien en el trabajo, en una reunión, pensando o “no haciendo nada en particular”, esperando en la cola del supermercado, en el coche, hablando por teléfono, navegando o revisando las redes sociales, viendo la televisión, esperando a que los niños salgan del cole, escuchando música, viendo una revista, cocinando, estando solo, mientras fumas…) describe la secuencia o secuencias de tu hábito, con detalle y por escrito: me miro todas las uñas, comparo lo largas que están unas y otras, me las paso por el labio inferior, veo si está dura o blanda, empiezo a comer el borde de la uña, muerdo y mastico un padrastro, como media uña, como la uña completa, vuelvo a comparar lo largas o cortas que están…

2. Permite a tus dedos disfrutar de otras actividades

En muchas ocasiones nos comemos las uñas como una forma de disminuir nuestra ansiedad, porque nos resulta agradable el contacto entre los dedos y la boca, o lo hemos asociado a otras actividades, incluido no hacer nada o estar pensando.

Por ello, el segundo paso del procedimiento consiste en dar a tus manos la oportunidad de participar en otro tipo de actividades, en este caso adecuadas. Mi recomendación es que hagas tu propia lista de alternativas atractivas y elijas y pruebes aquellas que te resulten más adecuadas en cada momento. Aquí van algunas sugerencias:

Selecciona aquellos objetos que más te gustan (pelota de goma, piedra especial o piedrecitas, anillos, juguete pequeño, gomas del pelo, conchas de playa,…) y reparte varios de ellos por la casa y en tu bolso, bolsa o mochila de forma que siempre haya algo disponible para utilizarlo.
Selecciona aquellos materiales que más agradables te resultan (plastilina, goma, madera, washi tape, fieltro, papel de seda, tela,…) para que estén disponibles igualmente en las situaciones donde sueles comerte las uñas.
Practica una nueva habilidad que pueda sustituir a la actividad de comerte las uñas: modelado con arcilla, tejer, coser, aeromodelismo, pintura de miniaturas, cubo de Rubic, pulseras de gomitas, jardinería y hasta usar el móvil con ambas manos por ejemplo tuiteando o jugando.
3. Presta mucha atención a tus avances y recompénsalos

Establece este reto para ti y para las demás personas que están a tu alrededor: pillarte en los momentos en que no estás comiéndote las uñas.

Toda ocasión que no estés comiéndote las uñas es un éxito para ti, y por tanto merece el reconocimiento por parte de los demás y por tu parte, el cual puede venir en forma de gesto: sonrisa, palmadita en la espalda, guiño, abrazo, etc.; de reconocimiento o autoreconocimiento verbal: “veo que no te comes las uñas, se te van a quedar unas manos preciosas”, etc.; o de actividad: disfrutar de una sesión de estética para tus manos, compartir los avances con tus amigos en las redes sociales, etc.

Como última recomendación que yo he puesto en práctica: corta tus uñas con frecuencia para prevenir las ganas de mordértelas y muestra tus manos a los familiares y amigos que están al corriente de tu plan para que comprueben lo bien que te estás portando 😉

*Artículo basado en Azrin, N. H. y Nunn, R. G. (1987): Tratamiento de hábitos nerviosos. Barcelona: Martínez Roca.

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