El Gobierno refuerza Precios Cuidados para intentar controlar la inflación

La Secretaría de Comercio abandonó en cuestión de horas la idea de una canasta de 70 productos para pasar a otra de 400. Buscan que la devaluación no redunde en aumentos. El nuevo listado regirá desde enero de 2016.

Siguen los precios cuidados para todos  y todas
Siguen los precios cuidados para todos y todas

Tras la devaluación anunciada por el gobierno nacional en el marco de la apertura del cepo al dólar, hay una situación que empieza a generar incertidumbre y dudas incluso en el seno del macrismo: cuánto más aumentarán los precios generales de la canasta en una economía que pasó de funcionar con una divisa a $ 10 y ahora lo hará a entre $ 14 y 16.

En este escenario, en cabeza del ministro de la Producción, Francisco Cabrera, el presidente Mauricio Macri bajó la línea de calmar una escalada de precios, incluso apelando a recetas que no conforman al macrismo y que ya funcionaba en la Secretaría de Comercio del kirchnerismo. En las últimas horas y tras un encuentro entre el secretario del área, Miguel Braun, los grandes proveedores (las alimenticias de Copal, Unilever, Arcor, Serenísima, etcétera) y la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), se empezó a trabajar en un esquema más amplio de valores de referencia. En concreto, las grandes superficies comerciales ya tienen en sus manos un nuevo listado del plan Precios Cuidados, que regirá desde principios de enero.

Esta semana, y consecuencia del temor por un nuevo desbarajuste en valores, todo cambió radicalmente en las filas del oficialismo: hasta el martes, el gobierno se mostraba intransigente en una lista muy depurada, de 70 u 80 productos. Una especie de muerte lenta del programa oficial, en consonancia con el lobby de las alimenticias contra precios fijos. El jueves, en otro encuentro con empresas, Comercio sorprendió y apareció con un listado de entre 350 y 400 productos, una depuración de 150 productos en relación a la nómina de 512 de la quinta y última etapa de octubre pasado.

El material lo recibieron cámaras sectoriales y cadenas de venta al público, que están haciendo cuentas de márgenes de ganancia. ¿Qué se resigna en la modificada pero muy nutrida canasta? Se prescindirá de productos tales como el carbón, tinturas de cabello, insumos de librería como resmas y anotadores, preservativos, y variantes de productos que tenían problemas de entrega y que estaban repetidos. Otra parte del nuevo convenio es seguir revisando trimestralmente los listados de precios. Desde enero próximo y según adelantaron a Tiempo fuentes de la negociación, el gobierno y las empresas se comprometieron a aumentar los valores un promedio del 5%, mismo nivel de actualización que se venían llevando en Comercio cuando Augusto Costa era titular de la cartera.

Como todo acuerdo forzado y dependiente de la voluntad, este golpe de timonel del macrismo tiene una contraprestación: se premiará a los productores, grandes marcas y proveedores que apoyan esta nueva etapa, con controles más laxos a precios por fuera de Precios Cuidados. Una suerte de cumplimiento parcial del deseo -sobre todo de las alimenticias- de contar con la tan ansiada liberalización de la remarcación.

Los proveedores y las cadenas saben, además, que antes de la devaluación hubo reacomodamientos de precios injustificados, a modo de cobertura, que fueron de entre un 30 y un 50 por ciento. “Hoy, no hay mucho más margen para tirar de la cuerda”, explicaron desde el sector corporativo, donde no niegan que los niveles de consumo ya venían con retracción, y no quieren más sorpresas justo a fin de año.
Los grandes no se van

El plan oficial seguirá contando, finalmente, con las grandes marcas como Arcor y Mastellone (Serenísima), que amenazaron con irse. La decisión casi que se precipitó la semana pasada, cuando Macri cerró la Conferencia Industrial de la UIA y le apuntó directamente a Luis Pagani, de Arcor -firma socia de La Serenísima-, en una advertencia elíptica por una posible nueva suba en los precios. De todos modos, los laderos de Braun se enfrentan un desafío titánico, el de contener al sector del consumo masivo, uno de los que cuentan con mayor espalda y poder de lobby. De hecho, ya se preparan para intentar evitar los faltantes en góndolas de Precios Cuidados: el kirchnerismo debió echar mano a la militancia para recorrer las góndolas y tomar precios. Hoy, ese caudal falta. ¿Qué es lo que más inquieta? Que salgan de los estantes productos farináceos y aceites. La preocupación es lógica: la quita de retenciones al agro casi prevé que habrá faltantes, porque ambos rubros tienen más incentivos para exportar que para abastecer al mercado interno de valores de referencia (ver aparte).

La movida de reflotar y reforzar Precios Cuidados se da en el contexto del Acuerdo Económico y Social que encaró el macrismo, para retrotraer los precios al 30 de enero. El jueves, los laboratorios nacionales agrupados en Cilfa aceptaron una baja promedio del 7%, pero los remedios habían subido bastante más que eso. Además, Cilfa (laboratorios nacionales) es sólo el 25% del total de remedios, el resto está en las cámaras Caeme (extranjeros) y Cooperala, que no llegaron a acuerdos.

Es que, históricamente, este tipo de convenios dependieron, en vano, de la voluntad de las empresas. Por eso, y con un estilo diferente, el macrismo intenta reflotar herramientas para establecer precios de referencia como una especie de control subterráneo a las compañías. Mientras, hacia afuera, el Acuerdo es más un gesto político a la opinión pública y los medios que una herramienta real. Cabe destacar que, de todas maneras, Precios Cuidados nunca logró moderar la inflación, porque su objetivo fue y es, en realidad, establecer valores de referencia. De todos modos, es difícil que en los próximos días haya mediciones de movimiento en los precios. En el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), cuya normalización está en proceso de iniciación, ya empezaron con algunas picardías. En el entorno de su titular, Jorge Todesca, aseguran que los problemas internos y la falta de datos no les permiten medir el Índice de Precios al Consumidor, al menos hasta marzo del 2016. Si bien es cierto que el escenario es complejo y se anunció para enero una medición provisoria, tras años de intervención a las cifras oficiales la realidad indica que la no medición intenta ponerle paños fríos a una inflación que en diciembre se acercaría al 5 por ciento. En algunos casos, si se consideran los números de las consultoras privadas (que de todos modos tienen menos método y capacidad técnica y humana para medir que el Indec), hay alzas superiores al 3%, pero un impacto mayor en el mes de enero.

La concentración está puesta, sobre todo, en alimentos. De hecho, hay un sector en el que la devaluación realizada hace poco más de un año pegó fuerte por entonces, y que hoy aún no ha sido convocado a discutir con Nación: el rubro electro. En las terminales que operan en Tierra del Fuego consideran que si hay subas de precios, van a ser moderadas. Ya vislumbran, de todos modos, un primer trimestre del 2016 con niveles de actividad más bajos que los de igual período del 2015, dado que es un sector que depende mucho de los insumos importados en dólares. «
En los alimentos, impactan las retenciones

El tema precios y devaluación, aunque con matices, hizo confluir en conceptos y definiciones a economistas de diferentes tendencias. “Se va a trasladar a precios, algo se va a trasladar”, explicó a este diario Fausto Spotorno, economista de Orlando Ferreres y Asociados.

El especialista consignó que “el problema no es la devaluación, sino la emisión monetaria. Va a haber diferencias entre los productos que tienen componente importado y aquellos con componente exportable. Por eso creo que el de los alimentos será el sector más afectado”. Spotorno consideró que “los acuerdos pueden reducir o posponer el impacto, pero para parar la inflación hay que ver si detrás de las medidas hay un verdadero plan económico y fiscal”.

Ariel Setton, economista de la UBA y el Plan Fénix, aseguró que “hay que separar lo que viene por devaluación y lo que corresponde a quita de retenciones. Hay un fuerte debate sobre si la economía ya estaba asociada al valor del dólar a $ 14. Puede haber sectores que lo hayan tenido, pero lo que no es debatible es el paso de una quita de retenciones a muchos de los productos”. Para Setton, “en este contexto falta un plan para sostener a los que están abajo. Yo veo una tendencia en el corto plazo hacia un mercado doméstico un poco más chico. Sin dudas, habrá caída del Producto”.

A su turno, Dante Sica, titular de la consultora Abeceb, detalló que “el mayor impacto se está viendo en alimentos, pero no creo que haya nuevas subas fuertes”. También apuntó más al tema de la quita de retenciones. Por último, apuntó que “hay que ver cómo impacta en el futuro el acuerdo que propone el gobierno. Los anteriores fallaron, pero se daban en el marco de economías más cerradas que la actual”.

Por Leandro Renou para Infonews.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *