¿Cómo nos afectará la devaluación y unificación del tipo de cambio en la vida cotidiana?

Muchos deberán modificar la planificación de sus vacaciones, sobre todo si iban al exterior.

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¿De qué manera nos afectará a los consumidores cotidianos la liberación del cepo y la unificación del tipo de cambio?. Por lo pronto marcará un antes y un después en lo que hace a la planificación de las vacaciones, sobre todo si la idea era viajar al exterior. Y también se sentirá en algunos casos en la adquisición de elementos electrónicos o de informática, sobre todo aquellos que son exclusivos de importación, particularmente teléfonos, computadoras e insumos.

Pero seguramente también se hará sentir, como en todo caso de devaluación, en los gastos diarios, aunque es buen aclarar que en gran parte la economía ya se había acomodado al denominado “dolar blue”, por lo que de no mediar elementos especulativos, no debería haber en ese plano demasiadas variantes, pero uno nunca sabe.

Tal vez el punto central en cuanto al desafío que enfrenta el gobierno, sea precisamente que la devaluación que estará en el orden del 45%, no se traslade a los precios de consumo cotidiano.

Pero vamos por parte. En primer lugar la mayor diferencia va a radicar en el tipo de cambio, ya que ahora contaremos con un dólar con valor unificado. El dólar a casi 10 pesos no existirá más y tampoco el “dólar tarjeta” con el recargo del 35%, producto de las compras en el exterior, pero el nuevo valor de la moneda estadounidense va estar en esta primera etapa seguramente pisando los 15 pesos.

Esto significa que aquellos que planificaron vacaciones en el exterior sobre la base de un dólar en el orden de los 11 pesos, con la posibilidad de recuperar incluso el 35% declaración jurada en la AFIP mediante, ahora tendrán que realizar sus costos sobre la base de un dólar un 45% como mínimo, por encima de ese valor. En términos concretos nuestros ingresos en este plano habrán sufrido una pérdida del 45%.

Para este sector de la población no quedará más remedio que adecuar su economía a los nuevos valores o cambiar el destino del descanso anual a un punto de nuestro país. Algo así como que en lugar de Miami, Brasil o Punta del Este, optar por Cariló, Pinamar o Las Toninas.

Si bien es cierto que en gran medida la economía argentina y en particular los insumos varios cotidianos ya se había acomodado a un dólar en términos de los 14 o 15 pesos, la incidencia se hará sentir seguramente en los rubros antes mencionados, particularmente aquellos que regían su valor por la cotización oficial, como el caso de insumos importados para diferentes sectores.

El aspecto positivo es que no habrá más restricciones a la compra de dólares, ni a las importaciones o exportaciones, pero será necesario seguramente que se registre una adecuación de los ingresos a este nuevo escenario a los fines de mantener los niveles adquisitivos.

Para ejemplificar hasta hoy comprar un teléfono celular de las carcterísticas de un IPhone, podía demandar alrededor de 700 dólares, los que llevados a pesos a dólar oficial, nos presentaba un monto de unos 7.000 pesos. Con la devaluación y unificación del tipo de cambio el valor se dispara por encima de los 10.000 pesos. Lo mismo ocurre para el caso de una computadora, una tablet o cualquier otro electrónico que se adquiera en el exterior.

De la misma manera la medida afectará directamente en el valor de los automóviles 0 kilómetro y por ende en el valor de los usados. Los precios se ajustarán a la devaluación, tal vez no a un nivel del 45%, pero si por encima del 30 o el 35%.

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